Sobre los paraísos fiscales
siempre se ha dicho que existen porque hay infiernos fiscales. Si un país A
tiene impuestos sensiblemente más bajos que otro B, el país A es un paraíso
fiscal respecto al B. El número de Estados considerados paraísos fiscales
son unos cincuenta según estimaciones de la OCDE. En ellos, los impuestos para
las empresas y los ciudadanos son bajos y más para los que vienen del exterior.
En general, la zona Euro es un infierno fiscal.
Mucho dinero acude a
refugiarse a los lugares donde se pagan menos impuestos. Se calcula que un 25%
del PIB anual del mundo se refugia en esos lugares menos recaudadores. O sea,
unos diecisiete billones de euros.
Aunque se clama contra esos
Estados que cobran pocas tasas, ¿puede evitarse que un país decida poner
impuestos bajos?. Si un país no puede competir en tecnología, ni en
productividad, ni en servicios, puede decidir competir en baja imposición
fiscal. Cada cual compite como puede. Salvo el que decide no competir en nada, claro, que se arruina.
