La zona de los endeudados
vivientes zombis es en lo que parece haberse convertido Eurolandia en 2013. En
Marzo de dicho año, las deudas privadas de empresas y ciudadanos en el
Eurogrupo eran del 212% del PIB. Y ahí no entra el empufamiento de entidades
financieras.
Por otro lado, muchos países
de la Eurozona ha superado el 90% del PIB en endeudamiento público y sin que se
haya detenido la emisión de más déficit. No se produce suficiente riqueza como
para sostener el enorme aparato político y administrativo de los 17 países de
la moneda única o se dilapida mucho dinero.
Gobiernos, ciudadanos y empresas solicitaban créditos y se endeudaban con alegría desde que comenzó a funcionar la moneda única como si esos préstamos no hubiera que devolverlos. Y nadie en el club del Euro pareció ocuparse de controlar que no se disparase esa acumulación de deuda, fijando por ejemplo la necesidad de más reservas a los bancos y cajas que prestaban en demasía a ciertos sectores productivos como el inmobiliario, por ejemplo.
